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Jorge Herrera de la Cerda: “El acordeón lo realiza a uno en su totalidad”

Si en una noche cualquiera en un café de La Antigua Guatemala oye las notas de las conocidas canciones francesas “C’est si bon” o “Bajo los puentes de París” con el sonido del acordeón, seguramente el intérprete es Jorge Herrera de la Cerda.

Este artista que ha dedicado la mayor parte de sus 70 años de vida a la música, 30 de los cuales al acordeón, nació en La Democracia, Huehuetenango, aunque hoy está radicado en la ciudad colonial.

“Me gustaría que la calle del Arco fuera la primera con música de acordeón”.

En una conversación, acompañada de café a una cuadra del Ayuntamiento antigüeño, Herrera recuerda la profunda impresión que le causó su abuelo, un afinador de pianos, cuando lo conoció a los 4 años de edad. A los 8 empezó a tocar marimba por influencia de sus tíos abuelos, músicos de orquesta sinfónica.

Aprendió a tocar guitarra a los 10 años, inspirado por el músico quezalteco Danilo Rivera, autor de “La Reformita” y “Mi Palmarcito querido”, tema del programa de radio “Leyendas de Guatemala”. Hasta que un día conoció el acordeón.

Primer contacto

“A los 12 años tuve la suerte de tener un acordeón en mis manos. Llegó de forma casual en una reunión de amigos en Huehuetenango, donde compartí con Edgar Calderón, uno de los mejores ejecutantes del instrumento”, relata.

Aunque el azar lo llevó a descubrir el instrumento, agradece los esfuerzos de sus padres por haberle facilitado sus primeros acordeones a pesar de lo caro que resultaban, lo cual fue decisivo para llegar a dominarlo.

Trayectoria

Herrera ha estado en escenarios de Alemania, Italia y Francia con repertorios adaptados a la música tradicional de dichos países, La francesa es la que más domina.

“El que toca acordeón y se va para Francia está en su ambiente”.

“El que toca acordeón y se va para Francia está en su ambiente, las melodías francesas son extraordinarias y hacen la dulzura del acordeón”, afirma, al recordar que su especialidad lo llevó a ser invitado por la Alianza Francesa a Quetzaltenango.

Con una educación autodidacta, Jorge Herrera de la Cerda, es un músico que actúa en solitario ya que en el acordeón interpreta a la vez la melodía, la armonía y el acompañamiento.

Proyectos

En La Antigua Guatemala planea abrir una academia para enseñar música a adultos y niños a partir de los 10 años. “Es una buena edad para que se entusiasmen, ilusionen y aprovechen todas sus capacidades con cualquier instrumento”, dice.

“Lo sitúa a uno en los barrios franceses cuando uno está en la Calle del Arco, por ejemplo”.

Intenta fomentar la apreciación de su instrumento, especialmente en esta ciudad, que es ideal para escuchar las melodías que surgen de las cajas armónicas, los teclados y los bajos del acordeón.

Sueños

A propósito, admite que le gustaría que dicha calle antigüeña fuera la primera con música francesa o de acordeón. Ahí se puede lucir este arte. “Ojalá lo lograra”, expresa al recordar que en el pasado intentó que la Municipalidad le aprobara colocarse en un pequeño escenario en la calle del Arco. Pero el proyecto no tuvo eco en las autoridades. Es común en Francia que en las calles estén los músicos con su acordeón y las autoridades les facilitan sonido y luces, porque es una atracción significativa para el turismo.

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