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¿Dónde está el reloj del Arco de Santa Catalina?

El reloj Lamy Amp Lacroix, de origen francés, es una joya de finales del siglo XIX, colocado en una torrecilla del Arco de Santa Catalina, o conocido también como el Arco de La Merced, en la 5ª. Avenida Norte de Antigua Guatemala.

Vecinos curiosos alertaron de su posible robo, debido a que una parte del reloj ubicado en la torrecilla norte no está a la vista. Hacen falta los números romanos y la lámina de respaldo, pues solo están las ajugas que marcan la hora y los minutos.

Mantenimiento

Al respecto, el vocero municipal, Hugo Castillo, informó que se trata del mantenimiento rutinario que se les hacen a sus piezas. “Por instrucciones superiores se ordenó colocarlas a la brevedad posible”, precisó.

Historia

De acuerdo con el arquitecto Osmín de la Maza, a partir de 1843 se planteó la conservación de este arco. Fue diez años más tarde cuando se iniciaron los trabajos de mantenimiento, seguido de la construcción de la primera torre para colocar el referido reloj, el cual se ha reparado varias veces.

Recordó que, en 1939 a solicitud de la comuna antigüeña se encomendó al ingeniero y arquitecto, Rafael Pérez de León, la tarea de su reconstrucción.

“Entre 1942 y 1947 se reanudaron las obras y se inauguraron en 1947. El proyecto de Rafael Pérez de León fue complementado con el trabajo del escultor, Rodolfo Galeotti Torres, quien armonizó la torre con la iglesia de La Merced”

osmín de la maza, arquitecto.

Convento

El Convento de Santa Catalina Mártir fue el segundo fundado para monjas en la Ciudad de Santiago de Los Caballeros, en 1613. Este recinto tenía un carácter de reclusión, debido a los votos que tomaban las religiosas de esa Orden. No podían salir a la calle o ser vistas desde el exterior.

Con el tiempo el convento creció en número de monjas, por lo que el espacio no era suficiente. Esto las condujo a solicitar permiso para ocupar el espacio que se encontraba frente al convento. El permiso fue concedido en 1693. Pero debido a la reclusión solicitaron cerrar la calle para unir los espacios, lo que fue negado.

En lugar de cerrar la calle se les permitió la construcción de un puente al estilo de arco con un corredor cerrado. Por ahí transitaban las monjas sin ser vistas, lo que garantizó su carácter reclusorio.

El Arco de Santa Catalina es el icono más representativo de La Antigua Guatemala ¡Qué bonito! ¿Te has tomado fotos en ese lugar?

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