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Juan Andrés, el gringo de la nueva esperanza

Juan Andrés Loveall, originario de Oklahoma, Estados Unidos, llegó a Guatemala en 1999 para fundar la organización Nueva Esperanza para Guatemala, dedicada a la educación de la niñez y juventud menos favorecida. Hoy, esta oenegé concentra sus esfuerzos en Chuchucá Alto, Patzún, Chimaltenango; El Tesoro, Suchitepéquez; El Rodeo, Escuintla, y Antigua Guatemala, Sacatepéquez.

Sentado en su oficina de la 1ª. calle de El Chajón de la ciudad colonial y con un español muy avanzado relata su historia de 21 años en Guatemala, vinculada a la promoción educativa de niños y jóvenes. Durante estos años Nueva Esperanza ha sido socia del Ministerio de Educación, pues la construcción de nuevas escuelas de secundaria, el pago de profesores y la mejora de la calidad educativa de los establecimientos públicos así lo han requerido.

Juan Andrés Loveall Nueva Esperanza para Guatemala
Juan Andrés Loveall conversa con algunos jóvenes beneficiados

“La idea es que estos centros educativos cuenten con un alto porcentaje de alumnos que pasen al grado inmediato superior”, puntualiza. Un objetivo que registra entre el 95% y el 100% en los últimos años.

De acuerdo con Andrés, ese logro es posible porque lo único que los estudiantes necesitan son recursos. A los mejores alumnos que “muestran interés y un buen enfoque de vida” se les otorgan una beca escolar para que terminen la secundaria y continúen en la universidad, asegura.

Erupción

Luego de la erupción del volcán de Fuego el 3 de junio del 2018, Nueva Esperanza otorgó becas a 11 estudiantes del nivel básico de El Rodeo, Escuintla. Además, contrató maestros para que concluyeran el ciclo escolar con lo que el índice de aprobados ese año superó el 95%.

“Las soluciones están aquí, no en los Estados Unidos ni Europa, pues la única cosa que ellos necesitan son recursos y oportunidades para evitar la migración”

Juan Andrés Loveall, nueva esperanza para guatemala

Agua entubada

Esta oenegé excavó 2 pozos en una escuela de Patzún, porque el antiguo fue destruido por las lluvias del huracán Stan en 2005. Mientras que en la aldea El Tesoro, Suchitepéquez, perforó uno el año pasado.

“Es necesario enfocarse en mejorar los servicios sanitarios, drenaje y agua entubada de las escuelas para crear ambientes sanos”


JUAN ANDRÉS LOVEALL, NUEVA ESPERANZA PARA GUATEMALA

Este año beneficiará a 940 estudiantes, que se suman a los cerca de 20,000 alumnos ayudados en las dos pasadas décadas que tiene de trabajar en este país. Con su labor, la entidad demuestra que ser pobre e indígena no es impedimento para alcanzar las metas educativas, asegura.

Ayuda del exterior

Nueva Esperanza para Guatemala se sostiene de las donaciones de particulares y empresas altruistas de Estados Unidos, Canadá y en un menor porcentaje de Inglaterra. La contabilidad está fiscalizada por una entidad de los Estados unidos.

“Yo soy el gringo en este proyecto, pero el equipo de trabajo está integrado por personas que fueron parte de nuestra entidad”

JUAN ANDRÉS LOVEALL, NUEVA ESPERANZA PARA GUATEMALA

Andrés, comenta que su mayor esperanza es que continuar con el apoyo a la niñez y juventud en proyectos como el suyo porque ellos solo necesitan de recursos y oportunidades.

Andrés, nació en Oklahoma en 1956 y con su esposa de igual nacionalidad procrearon a dos hijos que comparten la doble nacionalidad. Durante estos años ha aumentado 25 libras de peso por la gastronomía chapina.

“La primera vez que comí Pepián fue en San Antonio Aguas Calientes y eso fue para mí algo sublime”

JUAN ANDRÉS LOVEALL, NUEVA ESPERANZA PARA GUATEMALA

Fruto

Jairo Manuel Tuluxán Alcántara, de 20 años, originario de Jocotenango, Sacatepéquez, es un joven que estudia el tercer semestre de ingeniería industrial en una universidad privada del país y desde los 5 años ha sido beneficiado por esta entidad, al igual que su hermano, Ángel Daniel, que está concluyendo el diversificado.

“Mi hermano tuvo un accidente en el 2010 y Andrés no dudó en apoyarlo. Mi familia está muy agradecido con él”

Jairo Manuel Tuluxán Alcántara

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